jueves, 8 de junio de 2017

Ana Vidal Egea "Dolores-Manhattan" y "Cuaderno de Asia"






     Ana Vidal Egea: Dolores-Manhattan y Cuaderno de Asia

    (Itinerario vital autobiográfico)



I.- Ana Vidal Egea: Dolores-Manhattan




Ana Vidal Egea (Dolores de Pacheco, Murcia, 1984) es periodista, escritora y poeta. Doctora "Cum Laude" en Filología Hispánica por la UNED, tras haber realizado la primera tesis completa sobre el teatro de Angélica Liddell en 2010. Así comenzaba la reseña que, en septiembre de 2011, hice en este blog sobre la lectura, a la que asistí, de esta “ Una joven promesa” (Así títulé la reseña Entonces reseñe un poema "Nosotros" como algo a destacar. Hoy vuelvo a incluirlo de nuevo porque está incluido en Dolores -Manhattan y porque como destaca la prologuista: "retrata la diáspora de la juventud española de la crisis"  
Un viaje por las diferentes ciudades del mundo por las que ha pasado y lo hace con, un viaje, más que geográfico, sentimental el el que nos relata en verso a veces blanco, a veces libre su experiencia vital.

Nos llega Ana Vidal Egea  con Dolores-Manhattan, Edición Bilingüe. Editorial La Fea Burguesía (Murcia, 2016 España) La traducción al inglés es también de su autoría. Con prólogo de Amalia Iglesias.
En el prólogo de Dolores –Manhattan la poeta Amalia Iglesias nos dice muy acertadamente que: "Partir, emigrar, soltar amarras de las raíces, para buscar un lugar en otro lugar. Ana Vidal Egea fue una de esos jóvenes españoles que, obligados por las circunstancias, tuvieron que buscar nuevos horizontes. No me había encontrado hasta ahora un/una poeta que retratase la diáspora de la juventud española de la crisis con la crudeza y la fuerza poética con que ella lo hace. En esas maletas viajaba la “Marca España” de toda una generación, y viajaba también, como la poeta señala, una sucesión de pérdidas y oportunidades”.
“La exasperación viene de nacer en el desierto, / sin culpables, / en la tierra estéril, sin culpables”
“¿Éramos inocentes al creer / que el cambio de continente sería, / en verdad, un cambio?”

Tiene treinta y tres años y también es licenciada en periodismo por la Universidad de Helsinki (Finlandia) y la Complutense de Madrid. Actualmente  vive en New York donde trabaja como profesora en St Johns University y en Baruch College (CUNY).
Decía yo entonces que Ana Vidal Egea nos ofrecía  “una poesía de vida con lo que conlleva de alegría y dolor, de pasión y gozo, de canto elegíaco e hímnico. Poesía de duda, agónica, de miedos e interrogaciones” Una poesía en fin del yo que parte de una  realidad íntima, se trastoca en realidad poética para  conviertse en una poesía del nosotros repleta de emoción.
Dolores –Manhattan es el recorrido interior en un viaje de liberación y búsqueda de sí misma a través del éxodo sin destino concreto con el propósito de ser.
“La mujer sin hijos, sin casa, / la mujer sin trabajo, sin destino, / de noche  y sin sueño, hecha de agua; / que vaga itinerante  buscando una tierra / donde quedarse.” 
 
Presentación en Murcia de Dolores-Manhattan



Ana Vidal Egea sabe manejar la palabra, sabe crear ritmos, musicalidades; con unos poemas polimétricos, plenos de libertad (en esa línea que se da en llamar verso libre aunque en muchas ocasiones sea verso blanco)
“No quiero decir quién soy, quiero ser,”
 “No puedo viajar más que al fondo/ del fondo de mi cuerpo (…) escaparme de mí,/ romper el techo, / salir al mundo.”

Versos que saben comunicar con crudeza y con pasión porque son y forman parte del conocimiento propio, versos que dan testimonio de vida al tiempo que son dardos que dan en la diana de la conciencia crítica de un tiempo y de una generación que ha salido de su pais para tratar de hallar lo que en su país no encontraba, una generación que, en lo literario, no solo se dedica a escribir poemas de moda para jóvenes adolescentes que es lo que parecen desear y demandar algunas  editoriales en estos momentos.  Ella quería salir al mundo y ser.
Y desde un lugar casi desconocido en los mapas, tan pequeño de vida y tan encorsetado en sus costumbres , donde todos se saben  y todo se  vive en función del qué y del cómo, esta joven  salió al mundo  para buscar el atributo capaz de definirla a sí, salió al mundo para buscarse y ser.

Presentación en Murcia (Ficciones) de Dolores- Manhattan


Dolores:
“Hablar del padre es / admirar y negar la diferencia,”(…) El padre vive. (…) Su tiempo es la cuerda convertida en hilo / tu tiempo es la cuerda convertida en hilo”
“En cada regreso algo ha desaparecido,/ pero la habitación donde crecí sigue intacta, (…) Contemplo a mi madre / aún sigue esperándolo todo (…) y su aura de soledad   llena el salón, la casa/ el pueblo, España, Europa, el Universo.”
“Hubo un tiempo/ en que vivíamos en la misma casa/ sin hablar. (…) Hablabas, hablabas contra mí / y yo te miraba silente, inmóvil. (…) Un día me fui. Todo está bien. / Cuando vuelvo, / podemos hablar de cualquier cosa, /pero nunca de aquello.”

Presentación de Dolores -Manhattan en la librería MacNally de New York



Ana Vidal Egea ha dicho: “En cuanto pude, concretamente a los dieciocho años de edad, me marché de Murcia; fue una huida rotunda, meditada y sin remordimientos, que en aquel momento supuso la única salvación que yo consideraba posible.”
Y esta joven inició un viaje desde Dolores de Pacheco pasando por Madrid (España), donde se licenció en periodismo por la Universidad Complutense (U.C.M) y allí surgieron sus primeras oportunidades y sus primeras pérdidad.
“Deseé durante años ser frágil, / pero no pude permitírmelo”
“Si soy un enfermo / o si estamos enfermos, no importa”
“Son días extraños en mitad de ninguna parte, / de pruebas neuronales poéticas, / de potenciales evocados;”
“Estar sin hacer ruido, / que nadie note mi presencia,/ que nadie sepa nunca./ Que nadie sepa más”
Edimburgo (Escocia): “Cómo explicar esta lucha, darle palabras,”
Helsinki (Finlandia): “Después noté que me agotaba, / vino la medición y la cautela.”
Buenos Aires (Argentina): “Corro más rápido que la belleza, /más rápido que la velocidad permitida a mi edad, / corro creyendo que habré de topar con algún límite, /llevo corriendo desde que aprendí a correr/// y correré hasta morir / o hasta que alguien me detenga.”


D.F. (México): “Yo sigo buscando árboles. / Podré perderme en un bosque algún día / cuando no quiera ser más.”
Miami (USA): Ana Vidal Egea sabe, desde el yo o el nosotros,  enarbolar banderas universales, sabe comunicar emociones y sabe también conectar con fuerza poética con una generación que anda en continua diáspora  a la búsqueda del conocimiento, la experiencia y con ello la identidad propia.
Como en este poema titulado “Nosotros” en el que van a la búsqueda de las aspiraciones y los sueños futuros y van dejando tras de sí pedazos de vida, “Una sucesión de pérdidas y oportunidades”


“Nosotros, los que nos fuimos pronto de casa
primero a otra ciudad, luego a otro país,
-cada vez más grave-
cambiando de lenguaje, de clima,
desaprendiendo, mutando.
 Los que vivimos solos en hemisferios distintos,
poniendo un océano de por medio
que hace imposible regresar a tiempo.

En la librería McNally de New York presentando Dolores-Manhattan
Nosotros, los que hemos dicho adiós tantas veces,
los que hemos masticado
el silencio de los aeropuertos
y nos hemos tragado la piedra de la duda;
los que tenemos miedo a volar pero volamos,
a los que nos cabe todo en una maleta,
los que hemos llegado de noche
a donde nadie nos esperaba.
Nosotros, los huérfanos funcionales,
los que no recordamos las camas
en las que hemos dormido,
los que tenemos que confiar en desconocidos,
los que seguimos buscando
con un mapa en la mano
porque no tenemos lugar de descanso;
nosotros, apretamos los dientes,
agudizamos la vista
y temblamos al recordar lo que vamos dejando.

Un poema “Nosotros” escrito desde la experiencia que no emplea el yo o el tú sino el nosotros como medio de universalización. Y lo consigue.
Y finalmente, en este largo periplo:  Manhatan (New York City.(USA):   “Nunca nada había sido suficiente. / Edificios, trenes, prisa (y no pedir);  (…) Dejamos esto aquí, suspendido, / como ropa de verano / que en invierno nadie va a / recoger. /// Porque nunca, nada, ha sido suficiente.”

“Un final salvaje. / La historia del mundo es aleatoria, temible, / una sucesión de pérdidas y oportunidades. / Elegimos un camino distinto, una sola calle, / y la vida nos cambia


Dolores-Manhattan es un poemario escrito con voz de mujer, una mujer que, queriendo ser y, seguramente obligada por las circunstancias, salió al mundo y se convirtió en nómada y ese estar en tantos lugares y ese vivir con lo ganado y lo perdido a cuestas ha  hecho que nos cuente en cada poema, con poesía de carácter, con fuerza, con dudas, miedos, con crudeza a veces, desnudando sentimientos siempre y con emoción, una parte importante de su experiencia vital. 

                                              Manuel López Azorín




Ana Vidal Egea: Cuaderno de Asía




Ana Vidal Egea : Cuaderno de Asia

Cuaderno de Asia, edición bilingüe , Editorial Amargod Madrid, 2016, España. La traducción al inglés es también de Ana Vidal Egea.
En Cuaderno de Asia  nos narra el final de un recorrido salvaje. Esta historia dio lugar a la realización de un documental (Get married at the airport) y la escritura de un libro (Wild is the wind. Literature, Alcohol and Excess).

La verdadera aventura de una pareja (Ana y Mike) siguiendo un consejo de Bill Murray:

Sobre todo esto nos cuenta Ana Vidad Egea: “La primera vez que lo conocí fue en un bar de Brooklyn donde no había música y nosotros éramos los únicos clientes. Los dos teníamos el pelo muy rizado y pese a que él era americano y yo española, podríamos pasar por ser de cualquier otro lugar.  Esa noche nos enamoramos con una fascinación mutua, incendiaria. Dos años después me diagnosticaron células cancerígenas por tercera vez en mi vida, y si crecían, los médicos me amenazaban con una nueva operación. Por entonces yo estaba determinada a buscar en la medicina china y el ayurveda, soluciones alternativas, y él estaba inmerso en su propia batalla contra el alcohol. Fue en aquellos días cuando se publicó un discurso de Bill Murray diciendo "si crees haber encontrado a la persona, viaja con ella alrededor del mundo a lugares a los que sea muy difícil llegar y desde los que sea muy difícil salir. Si al regresar seguís enamorados, casaos en el aeropuerto".


“Abandonamos nuestros trabajos en Nueva York y decidimos viajar a Asia 
 por seis mesesr medio año. La fricción entre el amor idealizado y la dura
 realidad aumenta geométricamente a medida que pasamos más y más tiempo
 atrapados juntos, navegando día a día a través de culturas y geografía extrañas.  Durante este viaje existencial nos enfrentamos a nuestros mayores enemigos: el otro y nosotros mismos. "Cuaderno de Asia" narra la degradación gradual de nuestra relación.”
La vida entonces entre dos pulsiones inherentes a la condición humana: el Eros y el Tánatos

  
Ana Vidal Egea. Conoce y bebe de las fuentes, construye, deconstruye, crea y busca nuevos ritmos, usa no usa la rima. Se sirve de las reiteraciones, del verso largo alternado con el breve para el llamado verso libre, con aliteraciones, sinestesias, anáforas… Una gratísima sorpresa, en fin, esta joven  murciana que, apretando los dientes, agudizando la vista,  y temblamos al recordar lo que se va dejando atrás, perdido o ganado.



Cuaderno de Asia es un viaje hacia dentro de sí a través de India, China, Tailandia, Vietnam, y Laos.
“Vivimos perdiendo, amamos olvidando. / Para no hundirse la memoria borra, / a su modo elige como vaciarse.”

“En cada cambio de ciudad algo muere /y las ánimas flotan mansamente en las montañas / como vapor y como niebla, / evaporando frente a mis ojos lo vivido”

 “En el colegio aprendí / que la diferencia se premia / con el sufrimiento./  Estoy decidida a desaprender y a brutalizarme.”

“Primero el sufrimiento, / luego el dolor, /solo después, el comienzo”



“Yo no era mujer ni tu eras hombre, /no teníamos nombre ni cuerpo,”
“Así nosotros flotamos / en la misma música,/ como si la belleza debiera ser / inaprehensible.”

“Qué podría sucedernos al mezclar nuestra locura.”

“El curso de la pena es rápido como /agua escapando del agua;”

“El viaje fue una larga despedida”


Este parece ser un viaje desesperad para huir de la enfermedad y del dolor, un intento de liberación, un viaje para olvidar y  para conocerse, un viaje para escapar y para descubrir, un viaje para amar, para encontrarse, para perderse o salvarse, sin lamentaciones, sin auto-contemplaciones compasivas,  arriesgando, en confrontación con eros y tánatos, sin pesimismo, enfrentándose  con la mayor naturalidad posible a la enfermedad o a la muerte, buscando con la cordura loca de vivir el instante, la recompensa de afrontar la vida (o de afrontar la muerte) sin el dramático y oscuro pozo de la negación desesperada.

Dolores Manhattan y Cuaderno de Asia forman parte de la experiencia vital de Ana Vidal Egea. Dos libros de poemas (que podrían ser uno solo), con los que esta joven promesa , que yo señalé en 2011, se convierte en bandera de una poesía que, autobiográfica como es, remueve conciencias y provoca emociones. 



Ana Vidal Egea ha publicado un libro de cuentos La otra vida, 18 relatos de amor y miedo (Ed. Traspiés, 2010) y la novela Noches árticas (Ed. Baile del Sol, 2011). Su obra ha aparecido publicada en volúmenes colectivos y colabora en diferentes revistas literarias.  Ha ganado premios como el Jóvenes talentos de la editorial Planeta, La voz+ Joven de la Casa Encendida y Obra Social Caja Madrid, El festival “Ser o no ser”, El Fungible, El Creajoven de Murcia o el concurso “Todos somos diferentes” de la Asociación Española de derechos civiles en colaboración con el Injuve. En 2014. Fue  finalista  del Premio Adonais de Poesía  y ese mismo año obtuvo el "Premio Neurona" Festival de cortometrajes 'Ser o no ser" (Murcia, España).
                                               Manuel López Azorín

viernes, 2 de junio de 2017

Federico Gallego Ripoll: "Quien dice sombra" (La voz de un poeta luminoso)






Federico Gallego Ripoll: Quien dice sombra (La voz de un poeta luminoso)



 “Dice verdad quien dice sombra”. Esta cita de Paul Celan inicia este libro, que toma su título de ella: Quien dice sombra. Nuevo libro del poeta manchego Federico Gallego Ripoll (Manzanares, Ciudad Real, 1953), que resultó ganador del Premio Villa del Libro 2015 (Fundación Jorge Guillén, Valladolid, 2017). Este premio, vinculado al municipio vallisoletano de Urueña, alterna desde 2010 las modalidades de novela y poseía.
Es este  Quien dice sombra un libro que reflexiona sobre el tiempo, sobre la vida y sobre la metafísica del alma (que es la poesía). Es la obra de un poeta que indaga, un poeta que toca y provoca con fervor, a través de su claridad, de sus símbolos, de su miedo y de su ternura, porque es su poesía de luz y de vuelo.
  
 Un poeta que nos toca los sentidos en el discurrir sereno y musical de su palabra, de su voz, cuando nos habla del tiempo, de la poética, de la sencillez y la complejidad del mundo, de los sonidos que no descansan nunca. Y nos toca cuando se torna metafísico o metapoético,  cuando nos habla del miedo a la vigilia (y a tantas cosas)  y establece baluartes de palabras para defenderse, para salvarse, para salvarnos, porque Federico generalmente emplea la primera o la segunda persona para escribirnos, es decir para ser él y nosotros. Incluso un poeta invisible (como tantos) cuando ha empleado el sarcasmo o la ironía  lo ha hecho con primorosa delicadeza de hombre educado (porque morirse –en la invisibilidad o en la muerte cierta –es cuestión  de hacerlo con buenas maneras). Y es que en la voz del poeta hay, casi siempre,  un decir pleno de serenidad, de calma, de sosiego. Federico es el árbol que abraza, desde su ramaje de palabras, la naturaleza y la vida.

Conocí personalmente a Gallego Ripoll hace relativamente poco tiempo. Fue en el magnífico ciclo de “No madrileños”, organizado por el blog "Mientras la luz" y por los poetas Francisco Caro y José Luis Morales en la Sala Trovador de Madrid,
 
Gallego Ripoll. Foto cedida por Francisco Caro

 Cuatro años de "No madrileños" que han dado lugar a un libro Cardinales y que incluye a los ocho poetas que han participado estos años, uno de ellos es Gallego Ripoll  junto con Vicente Gallego, Basilio Sanchez, María Ángeles Pérez López, Isabel Bono, Joaquín Pérez Azautre, Marta López Luaces y Tomás Sánchez Santiago.


 Cardinales (Huerga y Fierro, Madrid 2017) se presenta hoy 2 de junio en la Casa de Fieras de El Retiro

 Decía que conocí personalmente a Gallego Ripoll el año pasado, cuando vino a dar una lectura en "No madrileños"; pero al igual que sé que sigue  mi poesía, yo vengo leyendo la suya desde hace ya tiempo porque me parece a mí que es un poeta lleno de humildad, de ternura  y de inteligencia  y encuentro en sus poemas esa humildad de la palabra luminosa, que es sugerente, simbólica y de claridad.

 
Los poetas invisibles (y otros poemas) era una honda  mirada de amor y de sarcasmo sobre sí mismo y hacia los otros, Quien dice sombra es una profunda e íntima reflexión desde lo individual a lo colectivo. Una reflexión universal desde el yo que busca, analiza, indaga, a través de la palabra,  de las eternas preguntas del ser humano y de la duda y del miedo pero “La palabra es frágil. Escribimos, sobre papel quebrado, a veces hierba” Aquí el poeta mide el tiempo por su sonido y se deshabita, “feliz en la ignorancia” de la sabiduría  para abrirse sobre las nubes, para saber por fin su nombre porque – nos dice – “fui idea./ Conocí / la frágil maquinaria de los días felices, / el precio de la nada y de la prisa.” Y así: “El temor discontinuo se atempera en los labios” y busca dónde encontrar la luz, el olor, el sonido, que vivió -sintió durante su infancia –patria, donde pueda saber que siente, vive, cerca o en lejanía, junto a las palabras  que dan luz, junto a las cosas que ofrecen aroma, junto a las personas que habitan en su corazón.“A veces hablo y miro y toco con tu idioma./ Solo para saber que está tu voz, tu compañía,/ nutriendo desde dentro mis palabras”
 
Y como bien dijo el poeta Francisco Caro en su día“Haber nacido en una tierra tan hermosa, tan recia, pero con una identidad tan desvaída tiene tales consecuencias.”  Y Federico Gallego Ripoll es “Un poeta que es siempre hombre en mudanza”. Un poeta que nos ofrece  “Una poesía que partiendo de los sentidos acostumbra a busca la complicidad; tanto en nosotros,sus lectores, como en el otro que en él habita.”  En su libro Caín, con relación al exilio de su tierra manchega, nos dejó dicho: “Alguien parte al exilio. // Y no sé si soy yo/ el hombre que se va /  o el país que se queda.”
Este poeta nombra para existir y escribe desde lo que se ha perdido. 

Nombrar lo que se pierde, hace que no perdamos la raíz, que no olvidemos la referencia del ayer, de lo ya sucedido. Nombrar, en definitiva, es dar nueva vida a lo ya inexistente, traerlo al presente como punto de partida del ahora, que nombrado ya, se convierte en instante sucedido.
 


Este poeta va, con claridad y ternura siempre,  tratando de conocer y conocerse, de buscarse para encontrarnos  para encontrarse, de ofrecer y participar, de buscar su raíz y dar testimonio de todas las raíces, de recorrer el camino de la poesía desde el amor y con el amor, desde la memoria del ayer y del ahora: “Se abrió mi centro / para  acoger el gesto de la honda. /  Vibró mi superficie y así supe   / que era."



Y en ese saber que era  nos ha venido diciendo, desde su primer libro hasta el último, a modo de poética que descalza su mirada y su memoria, su palabra para leer, para pensar, para decir: “ Tú, que no tienes nombre. // Sin tu nombre te nombro. / Te nombro / para oírme existir mientras te nombro.”
Su poesía es, también, emociónal  y así trata de transmitirlo al lector para tocarle los sentidos porque –nos dice: “el poeta pone nombre a las cosas, y también a los sentimientos y a las sensaciones. Sólo nombrando se conoce vivo. Sólo es capaz de amar a lo que nombra.”
Gallego Ripoll  también sabe transformar la sombra en destello luminoso, claro. Y sabe hacerlo porque es un poeta en continuo cambio hacia la esperanza, hacia lo vital. Por eso incluso cuando  canta a lo perdido, o eso que Bécquer dio en llamar “donde habita el olvido”,  o nos habla de los exilios voluntarios o forzados, resulta vitalista. 

En su libro Dentro del día, acaso, hay impulso vitalista, y en otro de sus libros,  Ciudad con puerto, nos dice:  “¿Quién es esta ciudad? / ¿Quién soy esta ciudad? / Habito forastero. / Me habitas forastero, / siempre dispuesto el equipaje, / siempre un pie en el andén / y el inventario hecho,/ siempre franca / la posibilidad de pérdida, de huida.///  Soy rico. / Cada vez tengo menos cosas. “
 

El poeta y crítico Pedro A. González Moreno cuando escribió sobre el poemario Dentro del día acaso  ya nos dijo:” Poemas río, donde el «corazón de río» del lenguaje, nos arrastra en una crecida siempre melodiosa, en una deriva que es, en el fondo, un celebrativo y luminoso reflejo del tiempo y de la vida.” Y así el poeta aprende a olvidar, a marcharse, a regresar de nuevo, nunca es tarde para iniciar un camino  o para desandarlo, ya en la vida ya en la poesía (Federico Gallego Ripoll parece estar comprometido con ambas), porque la esperanza sobrevive al tiempo. Yo tengo, porque los anoté cuando los leí hace tiempo aunque no recuerdo ahora dónde, unos versos suyos que dicen: “Hay que escribir sobre los muros. / Hay que llenar los muros de palabras. // Aunque el mazo derruya sus cimientos, / aunque no más que el polvo permanezca, / ojos leerán el polvo, / dedos leerán el polvo. // Hay que escribir sobre los muros. Las palabras / duran más que la piedra. Aunque fusilen / los signos, su hueco permanece. / Y ningún hueco calla.”

En poesía las palabras permanecen y hablan. A veces con lectores, a veces solas olvidadas entre las páginas del libro, pero nunca callan, siempre andan dispuestas a saltar a los ojos de los otros, a las voces de los otros, aunque a veces el poeta se sienta invisible (y lo sea, como tantos), a veces la palabra pisa fuerte y  nos deja sorprendidos, asombrados, Gallego Ripoll lo dice así en este Quien dice sombra: “La palabra llegó / cimbreándose, / pisando fuerte, / mirándome a los ojos: / // tan  única,/ directa, / imprescindible. /// Me dejó mudo./// (no supe / ni desabotonarme la camisa.)”
 

En fin Federico es un poeta que, como dicen unos versos suyos  en su libro Mal de piedra: “Pudo ser agua. / Quiso ser vaso. / Sólo fue sed” Esa humildad tan suya le hace pensar que 
"sólo fue sed." Y es cierto que es sed, pero porque la sed de poesía es permanente ya que, amigo Federico, el poeta verdadero siempre será sed porque estará sediento y beberá:

"No del día o del agua, bebemos
la transpariencia de la piedra,
el temblor del mineral
                                              indefenso en la honda noche del subsuelo,
                                              la risa de los árboles,
                                              la duda del desierto,
                                    la urgencia del chotillo que mama por primera vez.

                                             No sabemos 
                                             que ocurrirá mañana, acaso
                                             luego;
                                                          mientras,
                                             entretenemos nuestra sed
                                             con las cosas del mundo."

Saciar la sed "con las cosas del mundo", Federico, es decir las cosas de la vida, del amor, del tiempo, de la muerte, es decir las cosas de la poesía, que es el agua de la vida: "Ella es luz e ilumina cuando quiere a quien quiere / porque sabe muy bien a quién es necesaria."

Federico Gallego Ripoll cursó estudios de turismo y teología. Integrante del grupo de poetas que editaron entre 1993 y 1996 los cuadernos de poesía “Bauma” y miembro fundador, junto a Jordi Villaronga, Concha García y Eduard Sanahuja del "Aula de Poesía de Barcelona."



Reside desde 1995 en Palma de Mallorca. Ha publicado cerca de una veintena de libros  y la mayoría de ellos acompañados de importantes premios: Poemas del Condottiero, Rialp, 1981; Libro de las metamorfosis, Biblioteca de Autores Manchegos (B.A.M.), 1985. Crimen pasional en la plaza roja (accésit del premio “Adonáis”), Rialp, 1986.  Escrito en No (premio “Castilla-La Mancha”), Junta de Comunidades, 1986. Caín, Ed. Libertarias, 1990. Tarot, Ed. Libertarias, 1991. Tratado de Arquitectura, B.A.M., 1991. Ciudad con puerto (premio “Barcarola”), Albacete, 2001. La Sal (premio “Feria del Libro de Madrid”), Endymion, 2001. Para entrar en la nieve, El Brocense, 2002; Quién, la realidad (premio “Jaén”), Hiperión, 2002. La torre incierta (premio “San Juan de la Cruz”), Rialp, 2004. Mal de piedra, El Toro de Barro, 2005. Cantos prófugos (premio “Ciudad de Irún”), Fundación Kutxa, 2006. Los poetas invisibles (y otros poemas) (premio “Emilio Alarcos”), Visor, 2007. Dentro del día, acaso (premio “Ciudad de Badajoz”), Algaida, 2011 y Cuaderno de Valdepeñas, Grupo A-7, 2011. Además  de  la recopilación Un lugar donde esperarte, Antología 1981-2007, B.A.M., 2008.
                                 
                                           Manuel López Azorín